A la búsqueda de señoras maduras

Llama la atención cómo, todavía hoy, a la gente parece que le escandaliza la famosa sección llamada tradicionalmente “de contactos” . Sí, todos sabemos que lo que denominamos así no es más que una forma de encontrar sexo gratis, o bueno, a veces no tan gratis; pero claramente buscamos una relación con otra persona, ya sea de índole sexual o de otra clase si llegara a prosperar. Y aunque siempre ha tenido muy mala fama y peor tolerancia, lo cierto es que viene a ser como el porno online: todo el mundo lo usa o le gustaría usarlo, pero nadie se atreve a confesarlo.

Pero desde anuxi.es no nos cortamos a la hora de examinar este tipo de búsqueda de anuncios, pues es esa la mejor manera de dar un servicio útil y veraz, lejos de hipocresías o de datos que al fin y al cabo no llegan a interesar a nadie. Por eso, no podemos negar que, en cuestión de contactos entendidos a la vieja usanza, la gran mayoría de hombres buscan tener una relación con una mujer mayor. Para empezar, para nadie es un misterio que en miles de sitios webs para adultos de todo el mundo, el top de búsquedas son siempre videos de maduras. Como yo siempre digo, esto no es nada extraño, aunque pueda sonar a degenerado por tener ese especial gusto por las mujeres de edad avanzada, a veces cuanto más ancianas mejor.

Esto sería asunto para examinar detenidamente, y quizá analizarlo con profundidad por ver qué conclusiones se sacaría, pero personalmente tengo mi propia teoría. Lo primero es el cambio en el significado de lo que denominamos “mujeres maduras“. ¿Acaso no se nos representan nuestras propias abuelas cuando hablamos así, pensando en señoras rodeadas de hijos, siempre pendientes de la casa y esperando la visita de familiares a los que reciben de forma entrañable? Desde luego, es algo muy agradable, pero ni siquiera las mujeres de edad avanzada son ya así, y creo que es algo que a los hombres en especial nos cuesta comprender. Ahora, cuando hablamos de maduras, nos encontramos en una fraja ambigua que va desde los 30 hasta los 60, donde nos encontramos mujeres realizadas ya sea con su familia o con su trabajo, con ambos o con ninguno, y que han dejado atrás una vida llena de sacrificios para ocuparse también un poco de sí mismas.

Por eso, puede ser que las nuevas generaciones de hombres, sin darse cuenta, se hayan percatado de esto, y ya no busquen a estas tías que les superan la edad como una personificación de sus madres o abuelas, sino como mujeres seguras de sí mismas y con experiencia en la vida. Ah, y eso, sin hablar de la apariencia física, que es algo que también ha dado un cambio rotundo. Ahora, aunque vemos a mujeres que claramente ya no son jovencitas, casi cuesta trabajo adivinar su edad, pues se mantienen bellas y en forma durante muchísimo tiempo; gimnasio, tratamientos de belleza, nuevos cosméticos, prendas de calidad… todo se une para que parezca que no pasa el tiempo para ellas, y ese es otro factor que hace que muchos hombres las prefieran antes que tener una relación con una chica joven.

El otro factor, yo creo, es la visibilidad que ahora tiene en el mundo la mujeres de edad. Todos conocemos a mujeres famosas, ya sea en la política, en el arte, o en el mundo empresarial; ¿son pocas?, estamos de acuerdo en que sí, pero de hecho son muchas más que hace por ejemplo un cuarto de siglo, y eso es algo que no se puede negar. Inconscientemente, vemos a estas señoras por la tele, en internet o en los periódicos, y pensamos en el poder que su imagen tiene; tanto, que quizá nos lleva a pensar que las cualidades que vemos o imaginamos en ellas no pueden estar en otras de menos edad, y que son productos de los años vividos.

Por lo que sea, o si es cierto o no, siempre es bueno tener presente a nuestras mayores en nuestras vidas, porque son muchas cosas buenas lo que esto nos puede traer.

Anuncios clasificados por edades

En ocasiones, cuando he estado a la búsqueda y captura de algún anuncio sobre algún interés en particular, me he dado cuenta de que, ya sea en formato en el formato que sea, la gran mayoría de veces puede resultar caótico. Si buscamos algo como tradicionalmente en la prensa escrita, lo hacemos en televisión o en formato digital, la realidad es que hay tanto resultado que uno podría volverse loco; aún en este último caso, aunque pueden colocarse varios filtros y opciones de búsqueda, no creas que lo facilita demasiado, sigue siendo un verdadero lío. ¿Será por eso que cada vez la gente confía menos en esta forma de compartir información?

Realmente no lo tengo claro, pero a veces se me ha ocurrido que quizá no colocamos los filtros de búsqueda adecuados. Por ejemplo, ¿puede querer encontrar lo mismo un tipo de veinte años que una mujer jubilada? Bueno, quizá sí el mismo producto o asunto, pero ¿con las mismas características? Lo dudo mucho, y es que quizá habría que hacer un estudio de intereses de población, que no parece haber sido por pensado por nadie; por supuesto, harían falta muchos factores más además de la edad, pero quizá sería un buen punto de partida.

Y luego, ¿quién realmente acude a las secciones de anuncios clasificados? Pues aunque en un principio podría pensarse que lo normal sería pensar en hombres, y entre ellos en jóvenes o aquellos en edad adulta, resulta que está claro que esta tendencia ha cambiado en los últimos años. Podemos hablar de la liberación de la mujer, de su acceso al mundo laboral, a la educación y preparación de la que ahora pueden gozar, de su inquietud por estar informada de todo lo que las rodea… y tendríamos razón, pensando que es lo lógico en las nuevas generaciones. Pero, ¿y si te digo que, en realidad, son las mujeres mayores, algunas ya ancianas, las que realmente parecen ser las más interesadas en estas cosas?

Si recuerdas hace unos años, eran famosas por ser escandalosas ciertas partes de los anuncios clasificados encontrados en la prensa, con el sobrenombre de “contactos“; sí que eran contactos, sí, pero muy cercanos, y era la forma de llamar a alguien que se anunciaba para encontrarse con otras personas en plan “amigos y lo que surja…”, ya fuera con sexo o no, que eso ya se iría viendo, o directamente con sexo de pago sin que hubiera ambigüedad ninguna. Este tipo de anuncios eran de interés mayoritariamente masculino, que antes que abuelas follando, preferían contactar con chicas jóvenes o, como mucho, maduritas. Pero, sorpresas de la vida, la cosa ha tomado ahora otro rumbo, y justamente esas viejas con las que los hombres no tenían interés en encontrarse, son las que ahora mueven el mundo de los “contactos”, si entiendes lo que quiero decir.

Claro que ahora se ha dado la vuelta a la tortilla con esta, y por supuesto, estas mujeres maduras no están tampoco demasiado interesadas en encontrar hombres de su edad; también ellas son exclusivas, y si van a acabar en la cama con algún maromo al que conocen gracias a un anuncio, prefieren que sea joven, cachas y de buen ver, que para estropeados ya lo tienen en casa si es que son casadas (no te escandalices, muchas de ellas lo son). Claro que no todo es de índole sexual, también existen muchas anuncios sobre comunidades de singles que quieren encontrar pareja, empezando con una bonita amistad; y tienen éxito, no se puede negar eso, y otra vez aquí son las señoras las que copan el mercado, siendo ellas las más interesadas, las que más se implican, y las que más buscan alternativas si el resultado no es el deseado.

Compra y venta en las redes sociales

Otro nuevo elemento que ha ido cobrando importancia en los últimos tiempos como herramienta para anuncios de cualquier tipo ha sido, cómo no, las redes sociales. En realidad no debería sorprendernos, desde tiempos inmemoriales, antes de que se inventara ninguna forma de plasmar lo que decíamos en palabras, funcionaba el “boca a boca“, y ¿qué son las redes sociales, sino grandes comunidades de usuarios que comparten todo tipo de información? Sólo ha cambiado el formato; la esencia no se ha movido ni un milímetro.

Ahora, el conflicto surge cuando la situación cambia de simplemente una conversación informativa o de opinión a transacción comercial. ¿Qué quiere decir? Bueno, las redes sociales son famosas por levantar mareas al tratar un tema, ya sea para bien o para mal, y de ser las primeras en dar la voz de alarma sobre cualquier asunto, informando a todo al mundo casi al instante en que se produce. Por supuesto, no hay muchos filtros por ahora que ayuden a que la información se trate de manera correcta, sin insultos ni ningún sentido peyorativo; es algo difícil de conseguir, aunque ya se están poniendo medidas para ello, más o menos con buen resultado. Pero no negaremos el poder de propagación que pueden conseguir estas comunidades online sobre cualquier asunto.

Ahora bien, cuando pasamos de simplemente informar u opinar sobre algo a anunciar cualquier compra, venta, oferta de trabajo o formación, como si de una sección tradicional de anuncios se tratara, ahí empezaría realmente el problema. ¿Quien regularía realmente todo esto? ¿Quién daría alguna garantía de la seriedad de la oferta, para que no nos den gato por liebre? ¿Quién se haría responsable de la veracidad de la información, y si lo que se refleja en ella es justo, legal o incluso apropiado? Estas preguntas tienen difícil respuesta en el mundo de las redes sociales, pero el problema es que cada vez más FacebookTwitter y otras similares se usan para este tipo de intercambio comercial, casi actuando como tiendas online o agencias de trabajo virtuales, sin que muchos se den cuenta del peligro real que supone usar sus pasarelas de pago o dar datos personales incluidos en nuestro currículo. Nosotros actuamos de buena fe pero, ¿qué hay de la otra parte, quién nos asegura que también lo hace?

Por el momento, prudencia es lo que se recomienda, y no confiar plenamente en todo lo que leemos en las redes sociales, sólo porque supuestamente creemos que una persona es confiable o pertenece a nuestro círculo de amigos o conocidos.

La publicidad en la red de redes

Atrás han quedado los tiempo en que buscábamos en la sección de “anuncios” de los periódicos por todo aquello en lo que estábamos interesados; es más, la cosa tenía tanto éxito, que conozco de muchos que la miraban sólo por diversión, sin ningún interés real, algo bastante curioso cuando por tradición estamos en un país en el que se lee poco por entretenimiento (quizá deberíamos preguntar por qué, jeje).

Hoy, la emoción de encontrar cosas interesantes en esa sección es casi totalmente inexistente: ambas, la emoción, y la sección. Primero, porque la segunda ha quedado relegada a media página en la gran mayoría de los diarios, y en los otros simplemente ha desaparecido; y la primera, porque ahora hay múltiples maneras de acceder a toda clase de anuncios sin recurrir a la prensa, y porque los conocemos casi al mismo tiempo en que se crean. ¿Y a qué debemos esto? Por supuesto, al milagro de internet.

Desde que la red de redes llegó a nuestras vidas, y poco después los dispositivos móviles con acceso a ella,  lo que se llevan son las webs de anuncios y las aplicaciones, y ya nadie espera ver ninguna clase de anuncio interesante en ningún medio escrito. Por supuesto, la gente joven es la que más controla no sólo el medio, sino también lo que se anuncia, y así cada día se conocen más anuncios de compra, venta, intercambios y toda clase de transacciones, a veces hasta trueques, a través de internet. Y es que la rapidez de respuesta y contacto entre interesados, unido a la gran cantidad que llega en apenas unos segundos, es imposible de superar por cualquier revista o periódico, por más vendido que sea, y esa es la verdad.

A veces añoramos tiempos pasado, y siendo sinceros, sí que hemos perdido algo al dejar todo en el mundo virtual. Puede que objetivamente la forma de hacer anuncios en el pasado no fuera ni mucho menos mejor que la de ahora, pero en fin, es difícil emular la expectación con la que nos asomábamos a esa sección sin saber lo que te ibas a encontrar; ahora, entre imágenes, comentarios y descripciones, eso se ha perdido, aunque por supuesto la eficacia ha crecido hasta límites insospechados. Vamos, que si no consigues lo que quieres, es porque o no lo has buscado bien, o simplemente no existe; incluso la primera opción no parece muy factible, porque cualquier buscador web es un experto en encontrar las cosas más inverosímiles.

Pero si podemos poner nuestro granito de arena para que buscar toda clase de anuncios aún pueda emocionar a alguien, aquí estamos.